No veo la hora de llegar a tu casa para cantar el respectivo happy birthday y tomar el lonche en familia. Ten cuidado porque al llegar te abrazaré, me colgaré de tu cuello y no te soltaré por un buen momento, aunque ya debes de estar preparado porque usualmente lo hago. Más que seguro, que estarás con el cabello corto y peinado hacia atrás, resaltando las ondulaciones de tu blanca cabellera. No dudo que te encontraré con una chompa o tu casaca beige. Por favor, no te olvides de echarte la Royal Regiment que huele buenísimo. La Old Spice déjala guardada, no la uses, porque, en cualquier momento, después de regresar de jugar en la calle, me bañaré y usaré esa colonia.
Papito, me olvidaba de avisarte que llegaré temprano para ver juntos El chavo del ocho y luego, Smack Down si es que no llegan temprano los invitados, aunque sé que tú piensas que la pelea no es real, pero es más divertido cuando tú también lo ves con nosotros y te sabes los nombres de los luchadores. Si es que tienes algo que hace y no llegamos a ver Smack Down, estaré jugando fútbol con Gian Paul en la puerta.
Estos días cercanos a tu cumpleaños, he estado pensando en muchos momentos que hemos vivido juntos, por ejemplo, cuando te compartía mi fascinación por “Crónicas de una muerte anunciada”. Créeme que estoy muy orgulloso de ti porque sé que no recordabas a la perfección pero tenías algo para responderme y enseñarme más sobre ese libro y su autor. Papito, gracias por haberme escuchado todas las veces que te quise volver a contar sobre ese mismo libro pero entiende que fue el primer libro que terminé de leer. ¿Y también te acuerdas cuando hablábamos sobre los OVNIS y tu libro “Yo visité Ganímedes”? Eres un genio. Sabes mucho sobre ellos y aunque solo he llegado a leer las primeras caras del libro ha sido suficiente para hablar de eso por buen tiempo.
Te has vuelto uno de mis ídolos y no lo sé. Quizás has pensado que no escucho tus conversaciones con mi papá, pero te equivocas porque he estado muy atento. Imposible que puedan hablar sin haber leído primero el periódico pero, felizmente, eso nunca se da. Lo que sí me disgusta es que critiques tanto a Alan García porque soy su hincha, a pesar de todo. Toledo me cae bien pero no tanto como el compañero, acuérdate.
Papito, me he olvidado de agradecerte por todas las noches en las que entras a mi cuarto a revisar que esté bien abrigado, que las lunas estén cerradas y a apagarme la luz. Ya van a ser las doce de la mañana y debo ir a dormir. Hoy yo apagaré la luz, tú no te preocupes, aunque sé que igual entrarás a ver si me encuentro bien.
Antes de ir a dormir, debo decirte que te quiero mucho, que si pasa algo malo y no nos pudimos despedir, no te olvides de despedirte a través de un sueño. Recuerda en dejarme tu chompa gris que usabas en los días de semana. Si eso sucediera, debo decirte que cada vez vaya a doblar las servilletas, las cogeré de un lado y del otro las golpearé contra mi mano, como tú me enseñaste. Además, siempre me acordaré de esa vez que te molestaste conmigo y me dijiste que no deje cosas para última hora, tenías razón.
Ya te extraño por más que recién hayamos terminado de conversar.
Hasta mañana, papito.
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