A MÍ ME ESTAFARON EN CHINCHA
Soy de Chincha, tengo diecinueve años y he vivido ilusionado en todas las elecciones municipales de las cuales fui consciente, creyendo que el candidato que ganara haría buenas obras para mi ciudad, pero todos me estafaron, se burlaron de mis ilusiones y cuando llego a la mayoría de edad, me enfrento a una ciudad destrozada. Chincha nunca mejoró: empeoró.
Me duele que mi ciudad no tenga una Plaza de armas, tenga calles por asfaltar o tengan huecos. Una ciudad en la cual tengo que salir con cuidado porque, en cualquier momento, me pueden asaltar y ya me pasó. Es un lugar que, actualmente, es impresentable.
Cuanto quisiera que este 05 de octubre, mi pueblo piense bien por quién votar, que se den el trabajo de informarse quiénes son los candidatos. Estamos poniendo en juego nuestro futuro, nuestra tranquilidad y debemos tomar con seriedad esta elección. Sé que muchos jóvenes sienten y piensan lo mismo que yo, pero ¡HAGAMOS ALGO! Hay que informarnos y votar por el que creemos que está mejor preparado.
QUE NOS VENDAN PROPUESTAS, NO REGALOS.
Sabemos lo complicado que es elegir ahora. Nuestros candidatos carecen de preparación y solo buscan llegar a la Municipalidad para robar y sentirse importantes. No permitamos que gane un candidato que trabaja destruyendo a la gente a través de los medios de comunicación si es que no le dan una suma de dinero porque eso se llama EXTORSIÓN, no permitamos que nos compren con regalos. Hagamos que nos vendan propuestas y que nos expliquen cómo las realizarán.
Ojalá que los niños puedan volver a las calles y que puedan jugar tranquilos, que las personas que acostumbraban a sentarse en la Plaza de Armas puedan volver y sentirse seguros y que en unos años podamos contar que en el 2015, Chincha empezó a cambiar porque nos informamos antes de votar.
No hay nada más delicioso que tomar por la noche alguna infusión. Sin azúcar, a mi gusto. Creo que son mágicas y deliciosas. Solo con sentir el calorcito de la taza, me entra una ansiedad por tener esa calma que, alguna vez, ya he probado y quisiera, una vez más, rendirme ante ella y en un sorbo, la felicidad.
infusions at night
viernes, 12 de septiembre de 2014
Conversando con mi abuelo
No veo la hora de llegar a tu casa para cantar el respectivo happy birthday y tomar el lonche en familia. Ten cuidado porque al llegar te abrazaré, me colgaré de tu cuello y no te soltaré por un buen momento, aunque ya debes de estar preparado porque usualmente lo hago. Más que seguro, que estarás con el cabello corto y peinado hacia atrás, resaltando las ondulaciones de tu blanca cabellera. No dudo que te encontraré con una chompa o tu casaca beige. Por favor, no te olvides de echarte la Royal Regiment que huele buenísimo. La Old Spice déjala guardada, no la uses, porque, en cualquier momento, después de regresar de jugar en la calle, me bañaré y usaré esa colonia.
Papito, me olvidaba de avisarte que llegaré temprano para ver juntos El chavo del ocho y luego, Smack Down si es que no llegan temprano los invitados, aunque sé que tú piensas que la pelea no es real, pero es más divertido cuando tú también lo ves con nosotros y te sabes los nombres de los luchadores. Si es que tienes algo que hace y no llegamos a ver Smack Down, estaré jugando fútbol con Gian Paul en la puerta.
Estos días cercanos a tu cumpleaños, he estado pensando en muchos momentos que hemos vivido juntos, por ejemplo, cuando te compartía mi fascinación por “Crónicas de una muerte anunciada”. Créeme que estoy muy orgulloso de ti porque sé que no recordabas a la perfección pero tenías algo para responderme y enseñarme más sobre ese libro y su autor. Papito, gracias por haberme escuchado todas las veces que te quise volver a contar sobre ese mismo libro pero entiende que fue el primer libro que terminé de leer. ¿Y también te acuerdas cuando hablábamos sobre los OVNIS y tu libro “Yo visité Ganímedes”? Eres un genio. Sabes mucho sobre ellos y aunque solo he llegado a leer las primeras caras del libro ha sido suficiente para hablar de eso por buen tiempo.
Te has vuelto uno de mis ídolos y no lo sé. Quizás has pensado que no escucho tus conversaciones con mi papá, pero te equivocas porque he estado muy atento. Imposible que puedan hablar sin haber leído primero el periódico pero, felizmente, eso nunca se da. Lo que sí me disgusta es que critiques tanto a Alan García porque soy su hincha, a pesar de todo. Toledo me cae bien pero no tanto como el compañero, acuérdate.
Papito, me he olvidado de agradecerte por todas las noches en las que entras a mi cuarto a revisar que esté bien abrigado, que las lunas estén cerradas y a apagarme la luz. Ya van a ser las doce de la mañana y debo ir a dormir. Hoy yo apagaré la luz, tú no te preocupes, aunque sé que igual entrarás a ver si me encuentro bien.
Antes de ir a dormir, debo decirte que te quiero mucho, que si pasa algo malo y no nos pudimos despedir, no te olvides de despedirte a través de un sueño. Recuerda en dejarme tu chompa gris que usabas en los días de semana. Si eso sucediera, debo decirte que cada vez vaya a doblar las servilletas, las cogeré de un lado y del otro las golpearé contra mi mano, como tú me enseñaste. Además, siempre me acordaré de esa vez que te molestaste conmigo y me dijiste que no deje cosas para última hora, tenías razón.
Ya te extraño por más que recién hayamos terminado de conversar.
Hasta mañana, papito.
Papito, me olvidaba de avisarte que llegaré temprano para ver juntos El chavo del ocho y luego, Smack Down si es que no llegan temprano los invitados, aunque sé que tú piensas que la pelea no es real, pero es más divertido cuando tú también lo ves con nosotros y te sabes los nombres de los luchadores. Si es que tienes algo que hace y no llegamos a ver Smack Down, estaré jugando fútbol con Gian Paul en la puerta.
Estos días cercanos a tu cumpleaños, he estado pensando en muchos momentos que hemos vivido juntos, por ejemplo, cuando te compartía mi fascinación por “Crónicas de una muerte anunciada”. Créeme que estoy muy orgulloso de ti porque sé que no recordabas a la perfección pero tenías algo para responderme y enseñarme más sobre ese libro y su autor. Papito, gracias por haberme escuchado todas las veces que te quise volver a contar sobre ese mismo libro pero entiende que fue el primer libro que terminé de leer. ¿Y también te acuerdas cuando hablábamos sobre los OVNIS y tu libro “Yo visité Ganímedes”? Eres un genio. Sabes mucho sobre ellos y aunque solo he llegado a leer las primeras caras del libro ha sido suficiente para hablar de eso por buen tiempo.
Te has vuelto uno de mis ídolos y no lo sé. Quizás has pensado que no escucho tus conversaciones con mi papá, pero te equivocas porque he estado muy atento. Imposible que puedan hablar sin haber leído primero el periódico pero, felizmente, eso nunca se da. Lo que sí me disgusta es que critiques tanto a Alan García porque soy su hincha, a pesar de todo. Toledo me cae bien pero no tanto como el compañero, acuérdate.
Papito, me he olvidado de agradecerte por todas las noches en las que entras a mi cuarto a revisar que esté bien abrigado, que las lunas estén cerradas y a apagarme la luz. Ya van a ser las doce de la mañana y debo ir a dormir. Hoy yo apagaré la luz, tú no te preocupes, aunque sé que igual entrarás a ver si me encuentro bien.
Antes de ir a dormir, debo decirte que te quiero mucho, que si pasa algo malo y no nos pudimos despedir, no te olvides de despedirte a través de un sueño. Recuerda en dejarme tu chompa gris que usabas en los días de semana. Si eso sucediera, debo decirte que cada vez vaya a doblar las servilletas, las cogeré de un lado y del otro las golpearé contra mi mano, como tú me enseñaste. Además, siempre me acordaré de esa vez que te molestaste conmigo y me dijiste que no deje cosas para última hora, tenías razón.
Ya te extraño por más que recién hayamos terminado de conversar.
Hasta mañana, papito.
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