Son tus bellos ojos
que cautivan mi mirar,
son tus manos delicadas
de las que me suelo enamorar
y es tu risa la más hermosa
de este mundo
que he querido besar.
Le pregunté a una rosa
si es que te la podía regalar
y advirtió que de arrancarla
a los dos el corazón nos dolería más,
porque tú de nosotros
no te ibas a enamorar.
Es ahí cuando a un sueño volé,
estuvimos de la mano,
y en tus tiernos ojos verdes
el amor encontré.
Cuando había hallado la felicidad,
el reloj anunció el destino final,
volteé a mirarte
y solo encontré mi alma herida
suplicando al cielo
algún día poderte encontrar.
En estas palabras inertes
intentó revivir el momento,
intentó encontrarte
y decirte que por tu amor
puedo luchar
y si lo aceptas
intentaré ser el hombre
que siempre quisiste encontrar.
Se agotan las palabras,
tus ojos miran hacia a otro lugar,
tus manos golpean mis deseos
de algún día poderte conquistar.
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